lunes, octubre 27, 2008

Parte VIII

A veces, releyendo mi historia (o lo que va de ella) me pregunto bién por qué la estoy escribiendo. Me pregunto si realmente la historia de un hombre que lidia con una madre encerrada, con un padre ausente, con una esposa muerta en vida, con una hermana tonta, unos abuelos más que ancianos y consigo mismo (y ésta es la peor parte); Puede interesarle a alguien más que a todos esos personajes.
En este momento y por éste motivo, Agustín está viniendo para acá. Le voy a pedir que lea lo que va de mi historia y que me diga qué opina.
Hace un rato, Clara tocó la puerta del escritorio donde estoy sentado, para preguntarme si el café lo tomaba acá o iba a la cocina.
Tan predescible. Tan falta de aire. Tan otra.
Le dije que estaba ocupado escribiendo. Me sostuvo la mirada un segundo medio, y acostumbrada, retrocedió y permitió que la puerta al ir cerrándose, la ocultara.
Volví al papel, y aquí estoy.

El viaje a Perú duró tres semanas. Conocí muchos pueblos y personas. Acaricié cuarenta y cinco mil perros veteranos y vagabundos. Tomé algunas fotografías que hoy conservo. Me reí en compañía de Agustín y Graciela. Conocí a Graciela. Me enamoré de Graciela.

4 comentarios:

whiteness dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
princesa dormida dijo...

Me gusta tu manera de escribir princesita... hum tengo que leer desde el principio esta historia tan interesante.

¡gracias por pasarte por mi blo!
www.mistristesmomentos.blogspot.com

Lu dijo...

Sos genial

Agostina dijo...

Acabo de leer tu comentario y me quedé completamente sorprendida. No me podés decir eso! Sentí que somos muy parecidas, con la diferencia de que tus palabras son muchísimo más profundas, inzandescentes... Al principio mi blog también era anónimo, ahora ya no me intereza tanto que lean, al fin al cabo lo que importa es que me haga bien, si no les gusta, nadie está obligado a quedarse.
Te admiro y te envidio sanamente.
No dejes de escribir!
Un abrazo hermosa.