domingo, junio 22, 2008

Murmullo Óptico


Una libélula sutil, una rabia, una cáscara de un poco de todo lo que recubre el cuerpo...Pero, a veces, éste que no tiene límites usa esa cualidad (por que lo es) y desata salvajemente o palabras sueltas o manos sin brazos, sin dueño, sin cordura.
Despedazar, uno por uno, el inicio de cada sueño y con cada pedazo, hacer un comienzo real, en este mundo real (o no tanto), con personas reales (reales y desconocidas, o conocidas o irreales, o amarillas, o aficionadas o cultas u ocultas).
Ese abrir de ojos que descubre, ante vos, otro mundo ageno del que nos sos parte salvo para fotografiar y atestiguar sin lengua, solo con ojos o con silencios específicos.
Zumbidos, gruñidos cóncavos, que nacen donde terminan y terminan donde nacen... Con la delicadeza de un apicultor, la iré llevando, a ésta loca y variante y por demás inatajable señora vida, que se cuela permanentemente y no me deja ser muerta, muerta de mi o muerta ante los otros. Será que estoy viva, o que definitivamente, estoy muerta sin cesar de estarlo, bajo sombras, mantos inoportunos hechos de segundos tan reales como irreales, canciones mudas, zordas, hábiles, mancas...Marcas. Marcas son las que bajo mi ropa, sedientas de ellas mismas, gritan, especulan, esperan y desesperan.
De un juego nazco y por un juego, todo el tiempo puedo, sucumbir. Clavarle la mente a las cosas, hasta moverlas por fuera y por dentro, sin avisarles, sin contarles o sin pedirles permiso. Perder. Perder la sangre, o el cuerpo, o la femeneidad que me deparan el resto de mi vida. Perder. ¿Perder?.
Miles de ventanillas asegurarían mi duda constante, mi titubeo entre el afuera o el adentro, o entre mi perdición o el hallazgo propio. Trago. Respiro. Sonrío o simplemente estiro un poco el rostro, para llegar mas lejos y para que yo misma pueda verme un poco mas lejos .
Punto.
Final.
o tal vez...inicial.
O, quizas también, ningun punto ni ningún final de ningún inicio, o ningun final de ningun inicio del final. O....Tetris. Un tetris que acumula o acomoda y busca ángulos perfectos para no querer ver lo que realmente sucede: la inexistencia rotunda de la perfección, del encaje, de lo correcto.
Vuelvo a empezar, o simplemente continúo algo que siempre fué, más necesitó de mis sececiones mentales para que no sea tan gélidamente doloroso.
Punto.
Final.
¿O vamos de nuevo?...

1 comentarios:

pablo dijo...

siempre es final, siempre es inicio, siempre es "vamos de nuevo", cada gesto, cada suspiro, cada paso, cada persona, cada sol, cada vuelta, cada pregunta con respuesta, cada pregunta sin respuesta, cada respuesta esperada, cada respuesta inesperada, cada reacción, cada acción, cada reflejo (nuestro, ajeno, en otro, en nosotros), cada palabra, cada silencio, cada inflexión de la voz, cada mano por la espalda, cada mirada, cara mirada, cada mano extendida, cada suspiro, cada boca entreabierta gritando ser saciada, cada beso entre los dedos, cada vez de nuevo, siempre es final, siempre es inicio y cuando no, es el otro...
insobables profundidades del cuerpo tiemblan descontroladas por el placer del inicio y el final y otra vez el inicio y otra vez...